viernes, 10 de abril de 2009
Pequeñas Grandes Bandas II
Gracias Felipe, gracias Iván, Felipe y Sebastián.
Y, pucha, disfrútelo, que discos como este, salen pocos.
Y son Sub 20, también.
http://rapidshare.com/files/209176423/PHILIPINA_BITCH_en_la_gran_ciudad.rar
Youtubazo, cómo no:
Pequeñas Grandes Bandas
De que la canción es tremenda, es tremenda.
Y son tan pequeños...
lunes, 30 de marzo de 2009
Con dios y con el diablo.
Es que son muchos, muchos los argumentos que se esgrimen cuando se habla de creer o no en Dios y, para mí, que los escuché de múltiples borrachos y de otros tantos sacerdotes, dejaron de ser interesantes cuando pude costearme las cervezas por mi mismo, sin necesidad de recurrir a una conversación inútil o a las clases de catecismo para conocer nenas que no me daban bola: todo esto me lo pude procurar en diferente etapas de mi vida, ambas alejadas ya del presente. Eso, al menos, quiero creer.
Particularmente llamativo me pareció siempre eso de que, si no podías probar que dios no existe, entonces, debe de existir. Es decir, para verificar un hecho negativo, se le imputa al ateo (me permitiré utilizar el concepto con ligereza) la carga de la prueba. En cambio, para sostener que sí hay un dios, entonces, la fe todopoderosa se convertía en argumento incontrovertible.
No dejó de llamarme la atención que apareciere quien propugnaba un agnosticismo encantador, que le permitía quedar al margen de cualquier discusión, quedando bien, casi literalmente, con dios y con el diablo. Nadie se moja, ¿no?
En realidad, a mí el asunto me dejó de importar y lo abandoné por años, porque entendí que, en esta clase de materias, donde sólo creer basta y es algo plausible, era imposible recurrir a la lógica o al raciocinio (estoy tratando de no tomar partido aún, créanme, pero es difícil…) para llevar adelante una discusión sensata. Cada loco con su tema, piensa Riquelme, y se ahorra problemas.
Sin embargo, así como lo dejé, lo volví a tomar cuando, por un cúmulo de circunstancias inenarrables en este foro, no pude sino darme cuenta de que, lamentablemente, no podemos dejar el asunto en manos de cada cual. La humanidad y la sociedad chilena, de la que soy parte y de la que no puedo renegar, han dado muestras tangibles de estupidez asombrosa y risible y, sin sentirme el llamado a sacudirles de su estulticia anquilosada e institucionalizada, tengo, tengo que hablar, escribir, lo que sea, y exponer ciertos puntos fundamentales.
Es muy gracioso: la libertad de expresión, como dice Bill Maher, llega hasta aquí, hasta donde llega la religión. Una vez, a un amigo le dijeron sabandija y, al comentarlo, nos reímos aún de ello. A mí me dicen blasfemo. Y suena igual de chistoso.
Así las cosas, cualquiera puede comprar minutaje en televisión y exponer ideas tan cuerdas como que los muertos se levantarán de sus tumbas y que un hombre nació de una mujer virgen, pero no hay quien se atreva a decir en voz alta que dios y sus secuaces, el hijo y el espíritu santo son patrañas; cuentos infantiles, en el mejor de los casos.
Mi punto no es exclusivamente molestar, joder, “romper esquemas” o romper pelotas. Si no creyera que de la religión institucionalizada y de la otra no surgen sino problemas y males más grandes que los que tratan de sanar, ni me molestaría. Éste es el punto: la religión es MALA, evita que pensemos, permite que entreguemos niños a sacerdotes que han visto negados sus impulsos sexuales naturales y los han aberrado, favorece el odio entre pueblos, perpetúa la pobreza de los pobres y sostiene el poder de los poderosos.
Entonces, pues, gente de buen corazón: ayúdenme, ayúdense, ayúdenles a no caer en la comodidad de la fe, que reniega lo más esencial del hombre, lo que lo diferencia del resto de las especies que cohabitan este planeta, el raciocinio.
Es MALA, insisto:
domingo, 29 de marzo de 2009
Una combinación ganadora (not).
Me solazo en mi posibilidad, entonces, de denunciar una combinación que ha contaminado el espacio televisivo nacional, abusando de una serie de personas, instituciones e ideales, en pos de que, qué duda cabe, el vil dinero.
Me refiero al área dramática de Chilevisión, antaño fortaleza inamovible de la televisión con recursos exiguos y hoy nuevo rico que ostenta joyas al por mayor y con un gusto deleznable.
Las instituciones, ideas y personas que tan horriblemente combinadas se hallan en este menjunje intragable son (no necesariamente en este orden):
1.- Actores sin trabajo. Por momentos, se agrega algún rostro a la parrilla parafernálica de la televisión chilena, pero, por ahora, no ha sido más que un constante devenir de viejas glorias de las tablas que… Qué va, un montón de histriones que nunca se merecieron sacar el título siquiera y que sólo son comparables en su ineptitud actoral con Gonzalo Valenzuela o con la capacidad de dirigir una película decente de Nicolás López (esto no es gratuito, el hombrecito éste me ofende con sus aventuras fílmicas).
2.- Guionistas sin trabajo. ¿Por qué no le aprenden al Pink o a Gianfranco Rolleri? Esta gente pasó de hacer libretos humorísticos para Los Venegas y Morandé con Compañía a erguirse como El Gran Hombre tras el éxito de Kramer en Viña y el Bukowski chileno, respectivamente. Pero no, y no los culpo: el arriendo no se paga solo, el pasaje no parece tener cara de bajar en un futuro próximo y, cuando hay algún pololito fácil y que paga bien, ¿por qué no tomarlo, verdad?
3.- Dineros mal habidos. No tengo que entrar en detalles aquí, pero el negocio de las tarjetas de crédito no llegó a Chile sólo porque era infalible, sino porque alguien lo trajo y los amigos del alguien le ayudaron a armar un entramado que tiene a medio Chile por los cojones.
4.- Falta de competencia. Cuando alguien se toma en serio una idea para un programa de televisión contenida en Los Simpsons, y logra que los esfuerzos de un canal se dirijan hacia crear un reality show como 1810, entonces se le da permiso a cualquier zoperútano para que haga y deshaga con la que es la herramienta educacional más grande y mal aprovechada de la historia de la humanidad (así, con minúsculas…) Ya que estamos en eso, propongo la realización de La Jeringa Misteriosa y Atado a un Oso, o el Show de Rulo, con el Oso Rulo (podría ser el mismo oso para uno y otro programa).
5.- Audiencia deslavada y con ganas de tetas y culos. De otra manera, no se explica que Soledad Pérez (PRSD!) tenga que sacarse la blusa, vestido o camisón en cada puto capítulo de Historias de Campo, Historias de Mujeres, Historias de Soledad Pérez y otras sacrosantas boludeces que un canal de televisión abierta ni siquiera debería considerar incluir en su programación.
Bueno, basta digo yo, ¿no?
Con Adela Calderón al lado, compadre...
De la vergüenza propia, de la ajena y de la otra...
Ojalá estuviera inventando esto, pero no: el 7 de Noviembre de 2008, en Argentina se votó favorablemente por la Cámara de Diputados la creación de un sistema único estatal de pensiones que traspasó 26 mil millones de dólares de fondos de pensión privados a manos del Estado. Esto, aseguran los detractores de la política impulsada por la Presidenta Cristina Kirchner, no es más que un saqueo, destinado a llenar las arcas de la alicaída administración trasandina, con el mero objetivo de pagar sus deudas. Ladrón que roba a ladrón, nada que hacerle. El mismísimo 7 de Noviembre de 2008, a las 21.04 horas, Chilevisión Noticias, como segunda noticia de la noche, presenta la historia de una yegua que, por circunstancias aún no aclaradas, ha caído en un pozo: la nota incluye entrevistas a veterinarios, autoridades y viandantes.
El 19 de marzo de 2009, ElPais.com, en portada, muestra, en su sección de videos, un clip sobre la protesta nacional convocada por dirigentes sindicales, que paralizaría Francia (aunque no lo logra), como forma de demostrar el descontento del pueblo francés con las medidas anunciadas por el Presidente Nicolás Sarkozy para paliar la crisis económica mundial y sus efectos en tierras galas. El mismo día, EMOL.com publica en portada, con una fotografía de la Primera Dama francesa Carla Bruni, la no-noticia referida a la intención de ésta de crear y mantener una fundación por la cultura. Así dice, en serio.
Ejemplos, millones; lamentaciones, por billones; soluciones, ninguna.
No vengo aquí en rasgar vestiduras y verter cenizas sobre mis cabellos acerca del estado del periodismo nacional, ni a hacer proselitismo acerca de cómo una prensa desinformante es tanto o más terrible que una Iglesia vetusta, mostrenca y acusadora. No, señores, qué va, si a mí me vale madres todo esto: como la gente normal, no veo las noticias y, si por ventura de entero de algo, será porque lo leí en algún blog de dudosa o respetable procedencia, no porque Guillier (el FACTOR GUILLIER) me lo diga por televisión, matizado con algún chascarrillo para con el comentarista deportivo de turno.
Sin embargo, carajo, cómo molesta que, mientras en el mundo ocurran hechos de importancia vital, cuyos estertores fácilmente pueden llegar hasta este oscuro y olvidado sitio del planeta, nos preocupemos de los animalitos y de lo guapa que es Carla Bruni (que lo es, a qué negarlo, ¿no? ). Lo de los estertores lo cito por si algún zoperútano me sale con eso de “¿y qué me importa lo que pase en Francia?”: esos son los mismos que saltan de alegría cuando nombran a Chile en Loco por Mary o Madonna lanza alguna joyita como “cuando veo a Zamorano pienso en sexo”. De sólo escribirlo…
En fin, contertulios, en fin, que no está el horno para bollos y para quejicas, tenemos las Cartas al Director.
Por cierto, si veo una sola carta más de Enrique Van Rysselberghe con alegorías católicas en el Diario de Concepción…
